era esto o un curso de cocina

que diria alguien si valiera la pena decirlo

jueves, febrero 23, 2006

are bold

dicen que se olvido de donde vino, vio crecer su arbol un poco & ya se mando a hacer una casa arriba, la queria con balcon & vidrios polarizados, pero claro que para hacer una casa necesita madera & para tener madera necesita talar su arbol & a quien va a llamar ahora que necesita a alguien con fuerza? hoy el perro labrador esta descanzando & ademas dice que no te conoce -pero es obvio que fue el el que hizo pis en el arbol mientras dormias, porque seguro te ladro & vos habras pensado que era nada mas que hambre o sueño o costumbre, cuando en realidad era otra cosa, algo mas abstracto, azul o violacio, algo que empieza con be o con eme, algo que solo puede sentirse en el estomago o en la punta de la cola o la lengua.

la verdad -que nunca es bienvenida en la jaula del leon- no tengo tu telefono en la memoria, tengo tu cara, tus palabras, un prendedor de avenida de mayo en el cajon, las ganas de verte pero no tu telefono o tu direccion. alguien me dijo que andabas escalando montañas, otros que trabajabas como camarera en un restaurante japones & yo creo que ya has andado bastante como para mirar para atras porque te conozco todo ese bastante como para saber que no es la verdad.

es obvio que puedo ayudarte con lo que quieras, a pesar de que la tia ester diga que me doy por vencido muy facil -ella se da a la bebida, & que?- & no se me ocurre como derramar una lagrima que no me moje por la noche & me levante las sabanas o desenlazar el nudo en la garganta -no hay jarabes ni vino caliente en casa- sin seguir apretandolo mas todavia & ahoracandome cada vez mas hasta hacer la forma de un gato o un perro, una forma domestica de dolor.

volve como sea, en la forma que quieras, sin ir mas lejos -pero que tan lejos podre llegar?- el viernes que viene nos visita una amiga de la tia ester, si te parece & queres, podes enviarme un mensaje con ella, vive en boedo si te sirve. espero que las nubes no te tapen, que la luz no te cegue & que el ruido de los aviones no te aturdan.

jueves, junio 16, 2005

Las deudas son fantasmas



I

Sus fotos rotas estaban por todo el pasillo y con ellas resonaban las últimas discusiones. Pero las fotos nunca muestran lo que pasó. Las fotos son cuerpos sin alma. Congelan y materializan un instante que no siempre fue real. Siempre sonrientes -esas sonrisas de 5 segundos-, abrazados a los hombros y la cintura y tratando de no pestanear. Compartiendo momentos que el ojo ajeno diría inolvidables y perdurables.
Sería mas exacto acaso de cuando se conocieron siendo jóvenes, ingenuos; con David, un amigo de él presentándolos. De fiestas juntos. De su feliz casamiento. De un asado en lo de David. Los momentos felices. Y después todo se transgiversa un poco, con ella en la cama y él en una silla leyendo un diario. Entonces sería lógico que haya otra de él tomando algo en la mesa y ella cortando unas zanahorias. Y así, las instantáneas empezaban a estar fuera de foco, con las cabezas fuera, borroneadas. Entonces la sincera cronología fotográfica iba desfilando en línea por toda la casa. De ella gritándole y él mirando a la cámara. De ella con David. De él ya viviendo solo. Llegaban hasta el final, su cama, donde el papel de las fotos se mimetiza con el piso y las sábanas y se transforma en la realidad del cuerpo; el cuerpo de Sebastián que estaba tirado escuchando música. Eran ángeles sonando entre gotas blancas y sogas en el cielo. Las fotos rotas eran el desahogo, y la música la paz. Él miraba el techo mirando las rayas de luz que pasaban por su cortina y se preguntaba si alguna vez había visto alguna foto en movimiento. Entonces no se puede juzgar un estado por una fracción de segundo instantáneo. ¿Que nos motiva a seguir? ¿Que nos hace querer hacer perdurar ese momento de alegría? No sé si vivimos años o simplemente duramos años.
Así que allí estaba. Tumbado. La noche estuvo en su mirada infinita hasta que el sol apareció por la ventana. El radio despertador decía que el actor Boris Berguer había muerto a manos de un conductor ebrio, y además que era hora de trabajar. Estaba derrumbado pero podía seguir actuando. Saludó como un reflejo a los que lo saludaban. Bajó por el ascensor. Cruzó la calle y tomó un taxi. Miró la pequeña foto del permiso del taxista que colgaba en su asiento y lucía serio. Lo miró luego por el espejo retrovisor y su mirada no decía nada. Hay pocos momentos en el día en que una mirada dice algo interesante.
-Eh, oiga, es para el otro lado, está tomando mal la calle -dijo Sebastián.
-Esta cortado mas adelante, pasé mas temprano, hay que agarrar por acá, no hay otro paso. Resulta que el actor Boris Berguer fue atropellado y esta todo el chusmerío curioseando.
-Si, lo escuché esta mañana, nomás no se tarde.
Cada día era algo diferente pero con la misma estructura. No podía escapar mucho. Se levanta de la misma manera por la mañana. Debe afeitarse, debe lavarse los dientes, cambiarse, desayunar, cerrar con llave, bajar en el ascensor, saludar al portero, cruzar la calle, tomar un taxi, hablar algo con el taxista, pagar, saludar al de seguridad, saludar al jefe, trabajar de lo que se trabaja, hablar con la gente del trabajo. Hay sentimientos de envidia, satisfacción, aburrimiento, diversión, fatiga, y poco de amor, odio, venganza o temor. Almorzar con alguien y hablar de lo de siempre, volver al trabajo, mirar la computadora, distraerse un rato, salir, saludar de nuevo, tomar un taxi, hablar con el taxista, volver a casa, bañarse, mirar televisión, algún llamado telefónico, una ducha, cenar, poner el despertador, acostarse y con suerte soñar lindo. Se puede trazar una línea, punto por punto, acción por acción, de lo que se va a hacer.
-Creo que nos desviamos un poco, ¿no le parece? -preguntó Sebastián mirando el nombre desconocido de las calles.
-Si quiere tomarse otro taxi no tengo problema, pero créame, estuve en este caos esta mañana y no hay otra alternativa mejor que esta.
-Bien, pero apúrese, no quiero llegar tarde a trabajar.
-Haré lo posible señor.
Tal vez se puede despertar un poco mas tarde, olvidar afeitar, dormir menos, tener algo de insomnio, estar enfermo y no ir al trabajo. Bajar por las escaleras porque el ascensor esta fuera de servicio, que el portero no esté, que el taxista no hable. Que el de seguridad sea nuevo, que el jefe esté ocupado, tener distintos grados de envidia, satisfacción, aburrimiento, diversión, fatiga, causados por algún inconveniente, o sorpresa agradable, pero en su mínima expresión. Almorzar solos, hacer una nueva tarea, un cliente nuevo, trabajar horas extra, un taxista muy cómico, un baño de inmersión, pedir comida china, y salir de noche ocasionalmente. Siempre la línea puede pasar por otros puntos paralelos.
-Bien, me parece que me está tomando por tonto, este no es el camin...
-¡Cállese la boca y todo va a estar bien! -dijo mientras apuntaba con una pistola. Sebastián pareció no entrar en pánico, solo pensaba en que iba a llegar tarde al trabajo.
-Tome mi dinero, no era necesario llevarme tan lejos para eso.
-Le dije que se callara la boca, no lo voy a volver a repetir.
Un punto paralelo.
-Si hace algo loco -prosiguió- va a ser lo último que haga.
-Bien, solo espero que sepa lo que hace.
Llevó a Sebastián por calles cada vez más oscuras, ¿o se hacía de noche?, miró los seguros y estaban rotos, el taxista lo seguía mirando por el espejo cada tanto. Sebastián suspiró y puso su mano en el abrigo.
-¡¿Que hace?! Le dije que no se moviera -gritó el taxista.
-Tranquilo, solo llamo al trabajo para avisar que no voy a llegar
Ni se le había cruzado por su cabeza llamar por ayuda. El taxista inmediatamente frenó el coche. Giró y puso la pistola en la cabeza de Sebastián con fuerza, tomo el teléfono y lo guardó en la guantera.
-Me parece que no estoy siendo claro. Se mueve, o dice algo ¡y lo fusilo!
Sebastián se estaba empezando a asustar. Los movimientos bruscos y las amenazas surgen efecto en cualquier persona, lo demuestre o no. Empezaba a jugar con sus manos nerviosamente y sentía que el corazón latía mas fuerte y el calor que sentía por dentro era gélido por fuera. Le asustaba el hecho de que manejase tan lejos. El camino era ya totalmente apartado de la ciudad y desconocido. El taxista abrió la guantera, tomo el teléfono de Sebastián y llamó a alguien.
-Lo tengo conmigo, tranquilo, ya estoy llegando. Adiós.
Ese comentario lo hizo entrar en terror.
-No sabes en lo que te metiste -le dice.
Sebastián deseaba despertar en cualquier momento, que aparezca un policía o algo. Pero el camino era de tierra y desolado. Las luces blancas de la ciudad eran ahora púrpura y los horizontes no tenían nada que esconder. Las bocinas y el sonido de los autos fueron remplazados por ladridos de perros y cantos de pájaros que terminaron en el solo sonido del motor. Parecía que se dirigían al final del mundo o a un tiempo pasado. El cielo era de un violeta inimaginable y no parecía que la luna o las estrellas fueran a aparecer. El aire era ahogado y respirar se volvía difícil.
"¿Que estaría diciendo el de seguridad que no me vio hoy? ¿Que pensaría mi jefe? ¿Quién haría mi trabajo? Los sentimientos y estados eran uno solo ahora: Terror. ¿Con quien almorzaría mi amigo? ¿A quien conducirían a su casa? ¿Quién se bañaría? ¿A quien no habría llamado? ¿Qué sería de mi cama?"
Sebastián no sabia que le esperaba. Era solo un punto en la línea de vida de otra gente que no estaría más. La recta es una línea de puntos que se unen, sin él pasaría, probablemente, del punto anterior al posterior. La recta no se rompe.


II

-Ya llegamos. No hagas ningún movimiento -dijo el taxista, saliendo sin soltar su pistola.
Puso el arma en su espalda y lo llevó caminando por detrás a una casa azul que era un todo en el medio de la nada. Ahora mas que saber que le iban a hacer, era saber el por qué, y ese era una pregunta que se hacia mientas tenia tiempo en su cabeza.
La casa estaba vacía con tan solo un refrigerador que emitía un zumbido constante. El piso de madera y los rincones vacíos. En ciertos lugares de las paredes había marcas de mayor oscuridad, como si un cuadro o una foto hubiera estado colgada mucho tiempo y luego se hubiera sacado. Justo enfrente suyo había una puerta marrón. Detrás de esa puerta apareció otra persona, un poco gorda, que le señaló a Sebastián que se sentara en un sillón. Mientras tanto Sebastián esperaba una explicación, pero solo se perdieron ambos por esa puerta y lo dejaron solo. Sin mover la cabeza miró el lugar de esquina a esquina. Por algún motivo no había pensado en levantarse y escaparse y estaba en el sillón petrificado, parecía una estatua. Todo lo que hacía, parecía tardar el doble o el triple: respirar, tragar, parpadear, hasta el latir de su corazón parecía ser mas lento. El zumbido del refrigerador era el único que se había quedado con él. Su esposa lo había dejado por su mejor amigo. Su vida era típica y aburrida, sin embargo segura. Ciertamente no quería que le pasara nada malo. Pagaría lo necesario para que le dejaran ir y siquiera los delataría. Quería sus puntos consigo siempre. Amaba sus rectas.
Parecía que se estaban acercando nuevamente. Oía que sus pasos venían a la puerta que estaba frente suyo. Vio la sombra de unos pies bajo la puerta unos segundos, luego se abrió de golpe. El taxista apuntó velozmente su pistola a Sebastián y disparó. El sonido del disparo tapó por un momento el zumbido. En ese exacto instante se aferró al sillón, cerró los ojos y giró la cabeza al costado como si esto fuera a impedir algo.
Pero el zumbido había parado de pronto. Todo era silencio. Sentía como sus dos párpados estaban pegados a ellos mismo. De a poco fue abriendo los ojos y todo estaba quieto. Congelado como en una foto. Las dos personas frente a él congeladas y la bala a mitad de camino a su pecho. Estática.
Me parecía estar vivo, pero era todo muy extraño, sentía que mi cerebro mandaba impulsos para que mis músculos se movieran, pero estaba sin reacción. Ni respiraba, ni tragaba, ni parpadeaba, y en mi organismo nada parecía funcionar. Me desmayé un instante, creo.


III

Abrí los ojos de a poco como si fuera la primera vez. Una luz blanca me encandiló. Dí unos pasos, y sin darme cuenta estaba en el borde de un precipicio. Mis pies: mitad en tierra, mitad en el aire. Los veía de lejos venir. Los veía y después miraba el vació. Se enfocaron en mis ojos y en la forma como los miraba. No estaba desesperado, ni con miedo. Tenía la mirada de quien sabe que puede volar si se lo propone. El viento parecía no pertenecer a ninguna estación, y los pastizales verdes me cubrían hasta las rodillas. Se me veía desde los pies tapados. Mis rodillas. Seguían mis piernas. Pasando por mi cintura. Se acercaba cada vez mas mientras pasaba por el tórax, y el cuello unió a mi cara completa terminando en mi mirada. Entonces los vientos empezaron a sonar con las cabalgatas que venían con el polvo. Las trompetas explotaban y sonaban amarillas y doradas. Ellos estaban mas cerca, como una estampida de mamuts y elefantes. Mi pelo volaba para todas las direcciones. El vacío parecía pedir mi cuerpo.
Un instante nulo de unos segundos donde todo fue negro.
Agarré las sogas que parecían transportar ligeros y eran rugosas como preparadas para que mis manos se aferrasen bien. Las gotas blancas empezaban a caer del cielo pero no me mojaban, sino que rebotaban en mi y seguían su camino. El verde del paisaje se mezclaba con la amenaza que ahora parecía avanzar detenida a muchos metros. Me fui deslizando entre las gotas y las sogas. A veces me parecía haber avanzado mucho y al mirar nuevamente parecía que estaba en el mismo lugar que antes o mas atrás aun. Las voces de los ángeles y la procreación sonaban de fondo. Algo retumbaba fino. Todo me hacía acordar a los hielos gélidos que no conocí, pero sin duda sentía como propios. No pensaba lo que hacía, era casi como si me transportara solo. Nunca había sentido mis estados de ánimo tan cambiantes, no podía estar seguro de nada.
Como si hubiera sucedido sin que me haya dado cuenta, todo se detuvo: la marcha de fondo, el precipicio. Las gotas y las sogas me habían alejado, seguía la voz de los ángeles, que ahora eran dos, junto con la procreación que se sumaba. Todo se movía en ondas, como el agua, flotaba extrañamente. Mi vista se iba nublando hasta que quedé ciego.
Nada de todo había parecido ser cierto. Pero nada era una mentira.


IV

-Su nombre es Sebastián Col y fue asesinado con tres tiros en el pecho a las veinte y treinta horas del día diecisiete de mayo de 1998.
-¿Que se sugiere?
-El procedimiento habitual.
-Bueno, despiértenlo.
Abrí los ojos y vi a dos hombres parados al lado mío. Los dos estaban vestidos de blanco completamente y mientras uno abría mis párpados y miraba mis pupilas el otro tomaba notas en un cuaderno.
-Bien, llévenlo.
-¿Que hospital es este? -pregunté.
-Está en buenas manos Señor Col, sígame por favor.
Me llevó en una silla de ruedas por un pasillo blanco y luminoso donde había muchas puertas con inscripciones que yo trataba de leer pero me eran inteligibles. Me sentía en un estado de fatiga. Como si estuviera a unos segundos de dormirme o desmayarme.
-Hemos tardado mucho en encontrarlo, pero fue en el momento justo antes de que fuera tarde. Sabe, hay veces que no llegamos y no hay nada que se pueda hacer. Tuvimos que rastrearlo bastante para dar con usted, pero como ya le dije, esta en buenas manos así que no se preocupe. Tendremos que cambiarlo porque esta todo manchado en sangre y además conseguirle ropa nueva -dijo el hombre mientras escribía en su anotador.
-¿Dónde estoy?
-Sus preguntas serán respondidas en un momento.
De una de las muchas puertas salió uno de los hombres de blanco dando instrucciones con las manos. Mis ojos me seguían ardiendo y se estaban acostumbrando todavía a la luz que era muy fuerte. Enfrente de este hombre se podía ver al destinatario de los gestos; otra persona cuyas facciones me sonaban familiares. Los mire a los dos pasar por mi lado y alejarse por el pasillo y por mas que los veía hablar no los podía escuchar.
-Aquí es donde terminamos -dijo el hombre sonriendo- yo lo dejo, suerte.
-Gracias.
Abrió la puerta y en un cuarto blanco un hombre mayor me indicó que pasara con su mano, yo me paré de la silla y caminé hacia él algo torpe.
-Hola Señor Col
-Hola, ¿es usted el doctor?
-Ja ja ja, no, no lo soy, mi nombre es simplemente Víctor.
-¿Que sucedió? ¿Que me pasó?, ¿Podría explicarme por favor?
-A su tiempo. Primero hay un par de preguntas que debo hacerle.
-Bien, dígame...
Tomo una carpeta de su escritorio y empezó a leer casi murmurando:
-"Nació en Buenos Aires, sus padres eran trabajadores, fue a colegios muy buenos, se graduó en contaduría con las mejores notas de su clase, felizmente casado y sin hijos..."
-No mas felizmente... me separé
-Oh, creo que esto necesita una actualización. Lo haré ahora mismo. Saltearemos -dijo y luego siguió con voz mas baja-. Saltearemos de enviarlo al sector de actualización y lo haré ahora, porque no tenemos tiempo. No me lo agradezca -dijo guiñándome el ojo.
-¿De donde consiguió toda esa información?, exijo me diga ahora mismo -dije apoyándome en su mesa.
Víctor dejo el bolígrafo apoyado encima de la carpeta, miró casi enfadado, su cara se puso seria y me dijo:
-Usted no esta en posición de exigir nada aquí, así que por favor déjeme que yo hable, ¿estamos claros?
-Si, pero auque sea dig...
-¿Estamos claros?
Yo asentí con la cabeza y la felicidad volvió a su cara, terminó de completar mis datos y siguió:
-¿Vaya manera de morir no lo cree?
-¿Lo dice por estas manchas de sangre? No comprendo como llegar...
Me interrumpió con un ruido de garganta y volvió a la lectura:
-Sigamos... "separado recientemente," -guiñó su ojo nuevamente- "asesinado con tres tiros en el pecho a las veinte y treinta horas del día diecisiete de mayo de 1998, traído aquí a los días veinticuatro de mayo del mismo año".
-¿Muerto, yo?
-¿Ha oído hablar alguna vez de los fantasmas?
-Sí, en cuentos de terror.
-Ja ja ja, sí, sí. Esa es la manera en que ustedes los conciben.
-¿Ustedes? ¿A que sé refier...?
-Los fantasmas son muertos con causas pendientes -su cara se empezaba a arrugar y abría sus ojos- que vuelven a la tierra de los vivos para atormentarlos, ¡buuu! -movía sus manos algo locamente- se instalan en sus casas y están condenados a ellas y ahuyentan a cualquiera que pisen el suelo de esa casa ¡buuu! Terrorífico ¿no cree?.
-Sí, muy. ¿Pero cual es el punto? ¿Acaso soy yo un fantasma?
-Ja ja ja, no mi amigo, pero veo que está entendiendo la idea. Venga conmigo.


V

En los pasillos había carteles con flechas, pero no alcanzaba a ver que decían ni a donde señalaban porque todo parecía ser un interminable pasillo recto. Sin embargo a veces una puerta blanca se abría y parecía haber otro pasillo igualmente largo como por el que íbamos. Víctor se detenía cada tanto y decía "¿Es por acá?, no, por acá, me mareo con los pasillos, parecen todos iguales, pasillo T.a.b. a la derecha, esto me tiene cansado" y preguntaba a otro que pasaba por allí quien le indicaba por donde tenía que ir. "Es increíble, creo que estoy aquí desde hace siglos, pero esto cambia cada día y es imposible no perderse, pasillo T.a.b., me pregunto cuando va a cambiar todo esto, a propósito ¿le gusta su ropa no?".
Yo estaba vestido con un traje de gabardina muy fino que no sé de donde había conseguido, pero debo admitir que es como siempre me hubiera gustado lucir. Víctor me acompañaba por el mismo pasillo blanco y luminoso y murmurando algo, pero yo seguía encantado con mi traje de gabardina fino el cual acariciaba y sacudía, sin dejar, sin embargo, de sentir esas sensación de extrañamiento.
-Seguramente su cabeza se está haciendo muchas preguntas en este momento, y está buscando una razón lógica para comprender lo que esta sucediendo. Mi consejo, por experiencia, es que deje las preguntas de lado y vea las respuestas que tengo para darle, que son toda la información que va a necesitar.
-Es fácil decirlo pero hay muchas cosas que no entiendo, no sé cuando empezó esta pesadilla, no sé cuándo me quedé dormido. Lo único que sé es que quiero despertar, porque mis sueños nunca duran tanto.
-Tranquilícese, todo va a estar bien. El suyo es un caso particular. Ya que como ve no hemos tenido tiempo de actualizar sus datos porque fue encontrado el séptimo día. De haber pasado veinticuatro horas más, estaría enterrado para siempre, olvidado y recordado para siempre. Por lo general los traemos el mismo día para poder hacer una orientación más efectiva, que pasen por todos los canales y lecciones, distintos y variados análisis, etcétera, para que al momento de tomar la decisión tenga todos los elementos necesarios para elegir. Además en los casos de asesinato como el suyo es mas difícil la reinserción, ya que es posible que vuelva a suceder lo mismo, y cuando el acontecimiento es irreversible no se actúa mas y se lo toma como caso perdido. Ya habíamos dado su causa perdida pero en el último momento apareció, créame que no es algo que sucede habitualmente.
-Realmente ya no estoy en posición de creer en nada de lo que sucede.


VI

Víctor me dejo en un cuarto más grande, pero igual de blanco y de luminoso. Detrás de un escritorio un hombre muy parecido a Víctor en su forma de vestir y actuar me invitó a sentarme.
-Sebastián Col –su voz resonaba en las paredes cuando hablaba.
-Sí -dije yo. Sin embargo mi vos pareció ser opacada, el sonido de mi respuesta duró menos de un segundo.
-Mucho gusto, ¿cómo se encuentra? -dijo sonriente suponiendo que yo estaba bien.
-Yo me siento... -me largue al llanto.
-No llore Señor Col. Créame que no tiene motivos para estar así -decía como si no fuera la primera vez que lo dice.
-Es que no entiendo que sucede aquí, no sé dónde estoy, no sé quien es toda esta gente, no sé quien es usted, no sé porque estoy acá, me hablan de fantasmas, de asesinato, de reinserción, de orientación, conocen toda mi vida, me hablan de cosas que no puedo comprender, mi mente no las puede comprender, no es un sueño, estoy ahogándome en un mar de desesperación y preguntas que parece que nunca se van a responder.
-Yo estoy aquí para eso. Usted sabrá que fue encontrado...
-Si, fui encontrado el séptimo día, justo a tiempo, sino hubiera sido tarde. Ya me lo han dicho, pero no sé que significa.
-Significa básicamente que usted tiene solo un par de horas para decidir si quiere morir o seguir viviendo.
-¿Estoy vivo o estoy muerto?
-Digamos que esta en una fase intermedia, una fase de decisión.
-Bien, decido vivir. Y que me lleven a mi casa ahora mismo.
-Vea, no es tan fácil.
Yo estaba totalmente confundido. La emanación de luz blanca en frente mío me hablaba como si fuera yo a pedir un préstamo bancario. Aunque sabía que era igual de alto que yo lo veía como si yo midiese unos centímetros. Mi histeria era grande y no podía pensar. Muchas ideas locas venían a mi mente.
-Pregunte... -dijo.
-¿Es usted Dios?
-Ja ja ja, qué pregunta. Defíname Dios y le diré si soy o no. Muchas religiones tienen sus opiniones sobre la vida y la muerte, sobre Dios o el Diablo. A nosotros nos parece que eso los ayuda a vivir así que lo alimentamos a nuestra forma. Pero en cuanto a su pregunta digamos que si el tal "Dios" existiera, o si "Dios" fuera una empresa o su presidente, yo sería el gerente principal de un sector, digamos del Sector de Interfase.
-Creo que estoy entendiendo...
-Bien, porque realmente el tiempo es nuestro enemigo en este momento. Ahora llamaré a Víctor para que terminemos con esto. Le estaremos dando un par de instrucciones de cómo será la reinserción si es que desea hacerla. Si toma esa decisión, usted tomara una siesta. Cerrara de a poco sus ojos -mientras decía esto aminoraba el tono de su voz y me hipnotizaba con sus palabras- y cuando los abra no recordará nada de esto: ni el asesinato, ni que estuvo aquí, ni de mí, ni de Víctor. Usted despertará en su cama desde el momento de tiempo que usted lo decida como Víctor ya le explicará.
-Bien, muchas gracias.
Sentía como que al fin estaba hablando con alguien a cargo. Era cuestión de seguir unas instrucciones y ya estaría de vuelta. Llenaría unos formularios, unas firmas, un gracias y de vuelta a mi vida.


V

Víctor entró por la puerta sonriente y amable como siempre. Y con una reverencia me invitó a que lo acompañe.
-Bien Señor Col, ahora que su mente ya funciona a nuestro nivel, es el momento de la resolución.
-Ya está decidido -dije a Víctor, que supuso cual sería.
-Antes de que diga nada, imagino que como todos, usted desea regresar a la vida. A su trabajo, su familia, sus días, sus noches, sus quehaceres, sus placeres, oh que belleza, etc, etc, etc... pero no es así de fácil... como le dijimos, usted tiene poco tiempo para asesorarse sobre su reinserción.
-¿De que me habla? La decisión es una y simple: quiero regresar -al escuchar esto Víctor miró su reloj y suspiró lamentando mi decisión.
-Dígame Señor Col, ¿no siente acaso curiosidad alguna?
-¿Curiosidad por qué?
-Por este lugar, por lo que sucede siempre, por lo que sucede con otra gente, con lo que sucederá después... si usted piensa que la reinserción es tan fácil como decidir que corbata usar, esta equivocado. Déjeme mostrarle un poco el lugar.
Víctor no tuvo que seguir insistiendo. Como siempre en pocas palabras me hizo ver que quería hacer. Como si mi mente fuera un juego que el supiera jugar a la perfección. ¿Habría acaso gente como él en vida?
-Señor Col, no se retrace, sígame.

VI

Caminamos por un pasillo nuevamente que parecía el mismo, pero era sin dudas otro, porque entramos a una especie de ascensor que nunca había visto, si es que eso que veía era un ascensor. Víctor sonrió unos instantes y luego aparecimos en un bosque donde era todo blanco, todo emanaba luz, y por suerte mis ojos ya estaban acostumbrados a ese brillo centellante. Era nuevo ver esos troncos blancos, las hojas blancas, el pasto blanco. Por allí caminamos, yo iba mirando todo con algo de alegría mezclada con desconfianza y Víctor andaba siempre algo adelantado con sus manos atrás y jugando con sus labios. Abrí mi boca para preguntar y Víctor se adelantó...
-Antes que pregunte nada le diré... Cuando alguien muere por vejez, de algún cáncer, un ataque cardíaco, o alguna enfermedad irrecuperable, en donde el sistema del cuerpo falla, la reinserción no se hace.
-De eso se encargan los doctores.
-¿Cree realmente en los doctores? Bueno, cierto crédito es para ellos. La cuestión es que aquí no se curan esas cosas... una vez muerto de una infección cardiaca, supongamos, la persona aquí esta sana, pero de vuelta a la vida, dura tan solo una semana.
-¿Una semana exacta?
-O menos... luego de esa semana, uno de nosotros lo busca ya que es momento de volver... es lo que ustedes llaman "la muerte". Es muy gracioso cuando vienen con los cuentos del hombre con una capa y capucha negra con una hoz, o lo que sea.
-¿Y porque se les da una semana?
-Es lo máximo que los podemos mantener, pero ciertas veces ni ellos mismos pueden soportar el dolor, como le dije, aquí están bien pero de vuelta allí el dolor vuelve a ser el mismo. Pero algunos son mas ciegos que otros y desean volver para hablar con sus familiares y decirles cuanto los aman, u odian, o alguna otra cosa.
-O sea que si yo vuelvo... ¿tendré tres balazos?
-No. Y esta es la cuestión. En los casos en que alguien es atropellado, electrocutado, o tiene alguna accidente mortal, es aquí que le damos de tomar esta opción que actúa en el cerebro y le ayuda luego a evitar en vida cometer el mismo error, esto produce el efecto de "deja vú", entonces el accidente nunca ocurrió y seguimos con nuestras vidas. En las veces que no se puede seguir evitando, me refiero a los casos en que siempre vuelven a caer en el mismo error y por ello en la muerte, se lo clasifica de "irremediable" y mueren para siempre. Créame, el ser humano es muy testarudo, caerá en el mismo error. Siempre se les reinserta en el plazo de una semana anterior al día de su muerte, y como le decía vuelven a caer en el mismo error.
-Pero he conocido mucha gente que murió en esos estúpidos accidentes.
-Esa es gente que no pudo ser ingresada a tiempo. Pero eso no es lo que sucede comúnmente, sino que es gente que decidió no volver, o sea, quedarse aquí.
-No lo creo, déjeme decirle que de los que yo he conocido, ninguno hubiera querido dejar de existir, eran personas con gran vitalidad, con ganas de vivir, ¿entiende eso acaso?
-¿En qué se basa? No mezcle las cosas con preguntas que no vienen a su caso. Tenemos poco tiempo. Además, en el caso de los asesinados la cuestión es más difícil, ya que los mismos no se pueden evitar fácilmente, porque la mayoría son algo premeditado. Siempre estarán en la misma esquina esperándolo, con su arma cargada, ¡pam, pam, pam!, siempre en la misma esquina.
-En ese caso volveré todas las veces que hagan falta hasta solucionarlo, hasta escaparme.
-Eso es lo que todos dicen al principio.
Me quedé pensando unos instantes, mirando los bosques blancos. Víctor canturreaba una canción, giró hacia mi y extendió su mano en el aire invitándome a preguntarle.
-¿Quién elegiría morir para siempre?
-Veo que con usted es difícil dejarse ganar -dijo riendo-, es testarudo Señor Col. Sígame por aquí.
Por un motivo que desconozco me gusto que me llamase testarudo. Me sentía como un cliente difícil de convencer a menos que se le explique todo con exactitud, yo no aceptaría letras pequeñas, engaña pichangas, o cosas habladas por arriba. Víctor miró a su derecha, luego a su izquierda como dudando por donde seguir. Miró nuevamente a su derecha y me dejó pasar primero. Seguimos por el bosque blanco hasta que los colores y los sonidos empezaban a aparecer. Eran esos ángeles nuevamente que se acercaban a mis oídos. Continuamos caminando y aparecimos donde había estado en un principio, en el precipicio. Víctor revisó el anotador que siempre llevaba consigo y siempre sonriente mostró lo que había detrás mío. Era el viento y el polvo que me habían asechado. Intenté correr asustado, pero Víctor me detuvo tomándome del hombro. Pronto las amorfas figuras se convertían en gente, en seres humanos. Entre ellos estaban mis fallecidos abuelos, Napoleón, pero también amigos míos, mis padres, mi ex esposa, gente que aun vivía. Todos sonrientes con las manos extendidas para abrazarme... yo miré a Víctor quien sostenía su anotador y se balanceaba con el cuerpo. Le sonreí y entre lágrimas corrí a abrazarlos. Estuve entre sus brazos un tiempo, llorando sobre sus cuerpos que me abrazaban y me decían que todo estaba bien, que me veía lindo, y yo entre llantos y alegría seguía abrazándolos. Víctor me tomó de la mano y me retiró a un costado.
-Esta es la oferta. Esta es tu vida, en la muerte. Así será tu vida de ahora en mas, entre los tuyos y los que siempre quiso con usted. Aquí existe el amor, la paz, la armonía, la belleza, el espíritu, la amistad, la pasión, la inteligencia... la perfección.
-Realmente no lo puedo creer -dije secándome las lagrimas, en medio de mis seres deseados y una bella música de fondo.
-Esto no es cuestión de fe... es una realidad. Como le dije... así será su vida en la muerte.
Me quedé unos segundos pensando, me senté. Víctor me dejo solo y yo me quedé mirando a toda esa gente, a mi vida perfecta. Sus ojos eran de verdad.
-Dígame Víctor, ¿cual es el truco?
-No hay trucos Señor Col.
-Pero este no es el verdadero Napoleón, no es mi verdadera ex esposa...
-No, son imágenes creadas por su mente que harán todo a su placer y gusto, todo se desarrollara como en la vida, pero sin sus inconvenientes, no hay odio, no hay celos, no hay envidia, no hay codicia, injusticias, guerras, no hay malos pensamientos, no hay obligaciones, no hay pánico, solo perfección.
-Pero en la vida dejo a gente sufriendo... mis padres, mis compañeros de trabajo..
-Los tiene a todos aquí... y no hay dolor, ni lo habrá... a ellos les llegará su momento y créame, créame que elegirán la muerte. Así es el mundo de la vida como le he dicho... lleno de dolor y desgracia, pérdidas y lágrimas.
-No, no, esto no puede ser tan perfecto, tiene que haber algún error, alguna falla...
-Compruébelo usted mismo...


VII

Realmente parecía no haber fallas, la perfección en la vida no existe, porque existe la muerte... pero en la muerte la perfección es posible. La muerte es eterna, así como la perfección debe ser. Si tanta era la gente que había elegido la muerte, motivo tendrían. Igual era correcto cerciorarse. Clara estaba mirando para abajo simulando una timidez. La tomé de sus finas manos, ella me sonrió celestialmente y fuimos a caminar.
Era ella. Tenia sus típicas reacciones, su forma de rizarse el pelo, y esa maravillosa sonrisa. Su forma de hablar, sus comentarios, eran todos como cuando la conocí, ella era las cosas que recordaba con mas cariño de ella, era Clara de verdad.
-¿Cómo estas Sebastián? -dijo mirándome fijo pero con la vista relajada, como si sus ojos estuvieran sonriendo.
-Muerto, parece ser...
-No digas eso, nunca te vi tan vivo
-Gracias, vos también estas muy bien...
-¿Tanto como para que te quedes?
-Sabes que lo nuestro no resultó muy bien... elegiste a David, mi mejor amigo.
-Eso fue en otra vida -dijo como si aquella que fue y ésta que me estaba hablando no fueran la misma persona-, aquí podrás empezar a vivir de nuevo, una vida de amor para siempre. Estando por siempre joven, con tus afectos, podrás hacer todo lo que siempre quisiste, tienes todo por delante -Clara hablaba de la manera en que lo haría Víctor si fuera Clara. Pero no, era Clara, mi Clara.
-¿Crees que lo nuestro funcionaría?
-Por su puesto, David no es nada para mí. ¿Tu lo ves por aquí?
-No, pero..
-Eso es porque no está.
Clara había logrado el punto, al igual que Víctor. Y era claro. Nada de dolor. Nada de separaciones. Nada de errores.
-¿Pero si en una vida fallamos, porque no lo haríamos en esta?
Clara quedo en silencio por un rato, estaba como atónita, sin movimiento, su boca estaba muda. Por detrás apareció Víctor, poniéndose a un costado tomando de la mano a mi y a Clara.
-Mira Sebastián, no hay engaños aquí, ya te lo he dicho, los errores de la vida no suceden en la muerte. Si en la vida no estuvieron para durar eternamente, si lo están aquí, ¿Y sabes por que?: porque tú lo quieres así. Debo recordarte que no es mucho el tiempo que tienes, es momento que te entregues y dejes de meditar todo tan absurdamente.
-Pero en mi vida dejo cosas pendientes.. Proyectos, planes, viajes.
-Todos los viajes lo puedes hacer aquí. Lugares que conoces, lugares que no conoces y lugares a los que tu imaginación siempre te quiso llevar en sueños.
-Y los puedes hacer conmigo, o con tus padres, o con quienes idolatras. En la vida eres una circunstancia constante del momento, mientras que aquí eres el rey de tus sueños -dijo clara.
-Debo pensarlo bastante...
-No tienes tanto tiempo
-¡¿Pero cuan poco tiempo tengo? Dígamelo de una vez! para saberlo o...
-¿O qué? ¿Debo recordarle quien esta al mando?
-Es que me estoy volviendo loco, esto no es real, es imposible que alguien que esté vivo esté conmigo ahora y diga que es la misma persona, Napoleón habla mi mismo idioma, me comprende, quiere ser mi amigo y me promete contar las historias de sus batallas con lujo de detalles...
-Dígame lo que quiere decir...
Luego de una pausa pregunté.
-¿Que pasa si regreso a la vida y me matan nuevamente?
-Cada vez que usted muere, pierde posibilidades.
-¿Posibilidades de qué? ¿Por que siento que me esconde información?
-Usted no hace las preguntas adecuadas.
-Dígame, ¿qué posibilidades pierdo?
-Imagínese que usted es un glaciar, cada vez que muere y elige la reinserción, ocurre un desprendimiento. Depende de cada persona tarda mas o menos en desaparecer el glaciar.
-¿Y qué sucede cuando desaparece el glaciar?
-No tiene mas opción para elegir o no la reinserción o la muerte eterna, pasa a un estado vegetativo en la muerte y créame que si elige la reinserción la primera vez, lo hará las siguientes y usted no olvide que fue asesinado, créame que volverá a suceder y estará vegetativo en poco tiempo, no desaproveche esta oportunidad de vida eterna en la mas perfecta felicidad.
-¿De qué les sirve a ustedes que yo este aquí, y no vivo?
-¿Usted cree que esto lo hace por nosotros? Esto lo hacemos nosotros por usted, ¿o no se ha dado cuenta aun? -Víctor me miraba fijo a mis ojos, o a mi mente, a mis pensamientos, se movía extrañamente, luego siguió- vaya a caminar y meditar, pero veo en sus ojos que ya hizo la opción. Yo lo espero donde nos vimos por primera vez.
Las respuestas de Víctor no llevaban a ningún lado. Eran las mismas de siempre y no me aclaraban nada, creaban mas confusión y el peor sentimiento era saber que me estaba ocultando algo. No es que Clara me estaba mintiendo al prometer perfección, yo sabia que ella realmente lo creía; yo en cambio no porque era humano, y los seres humanos no creemos en la perfección. Víctor parecía conocer todos mi pensamientos, yo sabia que no podía ocultarle nada. Sabia que podía ver cuales eran mis miedos y torcerlos a su favor. Pero no lograba saber cual era su ganancia. Su beneficio. Tal vez ser ascendido, tener un sueldo mayor, o sacarme de encima por algún motivo.
O tal vez era yo. Un desconfiado. La claridad de la realidad se tornaba en la oscuridad de mis pensamientos de un segundo al otro. Todo realmente parecía perfecto.
Me puse andar por el bosque blanco, todos ya habían desaparecido. Si ellos tenían razón, y yo volviera a la vida, tomaría las mismas decisiones y acabaría muerto. Pero no podía concebir el hecho de no intentarlo. Cuando nacemos no nos dan la opción de vivir, simplemente como recibido es aceptado, no sabemos a lo que nos vamos a enfrentar y así vivimos la vida. Ahora que sé como es la vida y sé cómo es la muerte ¿por qué elegir lo conocido? Supongo que esta era la oferta que nos da la muerte.


VIII

Una voz empezó a susurrar mi nombre. Salía de los árboles, de las hojas, de los troncos. Sentía que me tocaban, que me querían agarrar, entonces me eché a correr, giraba mi cabeza para atrás y aunque no veía nada sentía pasos de corridas y un humo se levantaba tras de mi. Los árboles empezaban a ser mas y de a poco se iban oscureciendo, tomando el color real, marrón, y hasta negros, lo blanco de a poco iba desapareciendo y todo se tornaba gris oscuro. Cada vez era mas difícil correr, tenía que saltar, esquivar, pasar por debajo y sentía que estaban a punto de alcanzarme.
Se ve que no vi una raíz levantada, algo así y no pude esquivar el tronco. El golpe fue seco y perdí el conocimiento, pero un segundo antes de desmayarme vi a Víctor, a Napoleón, a Clara, a mis padres, mis amigos, y sus caras pasaban cada vez mas rápido hasta que sus colores formaron un blanco brillante.


IX

Sebastián se despertó y ahí estaba. Tumbado. El sol apareció por la ventana. El radio despertador decía que el actor Boris Berguer había sido victima de un accidente automovilístico del cual no había podido escapar, por culpa de un conductor ebrio. Sebastián meditó unos segundos si estaba en condiciones de trabajar. ¿Esa era la vida que quería? Mientras se cambiaba, las fotos que estaban en la cama caían como hojas marchitas de árboles de otoño. Las deudas son fantasmas. Trataba de recordar el sueño que había tenido, y cada movimiento se lo recordaba, sin embargo no estaba seguro si eran del sueño o de un día muy parecido a ayer, o de otro hace tres años. Le gustaría despertarse y que no sea ayer. Se mojó los ojos y se miró al espejo abriéndolos, parecía que habían tomado vida propia y le querían decir algo. Hay pocos momentos en el día en que una mirada dice algo interesante, pero le parecía poder ver la verdadera composición del alma. Se sonrió, pensó que vivía una buena vida. Bajó en el ascensor y si, su vida podía empezar nuevamente. Se acomodó la corbata y bajó. Saludó al portero concientemente de que lo estaba saludando y que con eso expresaba algo mas que una mano levantada, esa mano levantada con dirección al portero tenía un significado muy profundo, muy verdadero, era un símbolo que representaba millones de cosas para él. Era un saludar al nuevo día. Miró el cielo y parecía que se iba a nublar, pero quien sabe, puede que no. Puede que no. Sonrió nuevamente, con una felicidad extrañada, una felicidad que le era ajena a su circunstancia, pero que de todas formas él había tomado como propia, tomada al azar, como se toma un taxi al azar. Hablando de azar: justo hay un taxi en la puerta, con la casualidad que parece que lo está esperando. Se pasó las manos por el pelo, se sintió con tiempo para planear su vida. Se sintió con tiempo. Se metió y miró la pequeña foto del permiso del taxista que colgaba en su asiento y lucía serio. El tenía poder sobre su vida, y así del tiempo. Lo miró luego por el espejo retrovisor y su mirada no decía nada. Hay pocos momentos en el día en que una mirada dice algo interesante. El, que había visto su vida en sus ojos cuando se miró al espejo, se sentía con tiempo para elegir que vida vivir. Anduvieron algunas cuadras y el taxista se desvió del camino, parece que llegará unos minutos tarde al trabajo.

martes, abril 19, 2005

MEMORIAS EN CARBONILLA

No hay otra forma de decirlo, a veces la existencia se vuelve mas pesada. La casa se vuelve mas grande y se llena de ecos, las cantidades se reducen, tres juegos de cubiertos, un juego de cubiertos, hasta los mas minimos detalles se tornan en puequeñas hormigas incontrolables. Claro que quedan las fotos, los cuartos, los juguetes, la ropa, los libros y todas esas formas del vacio con tonos de recuerdo y nostalgia, pero de a poco los olores se van perdiendo, el polvo va ganando terreno y las polillas se multiplican como dagas a pesar del esfuerzo de la constancia. Kayla primero habia probado untarse con gente, estarse acompañada todo el tiempo para no sentirse sola. Habaia vuelto a ir al club, a las clases de ceramica, al cine con amigos, a las charlas telefonicas de horas y a horas de distancia con sus padres y a rezar todas las noches. Intento incursionar en el yoga, cosa que a su marido siempre le habia parecido una practica estupida, pero su poder de concentracion era minimo, las palabras, cualquieras que fueran, eran siempre disparadores de Behjer y su pequeño Nikko y esto era en el cafe, en el cine, en la calle, en todos lados y por eso tal vez dejo de frecuentar el exterior y se instalo en la casa como un recuerdo perdido en las paredes. La television se habia quedado sin canales para ver y Kayla se encontro sin sueño en la madrugada. Lo peor de los sueños eran las pesadillas, ya no recordaba los sueños como los que tenia en su infancia, ahora eran tan solo imagenes dolorosas, lugares sombrios y un fuerte sentimiento de pena en el alma que no era comun tener en los sueños; catastrofes, techos que se caian, su hijo que se esforzaba por ser salvado, su esposo acostado mientras todo ardia, sumido en la indeferencia y siendo otra persona. Pero no tener sueño era aun peor porque empezaba a arrastrarse por la casa lentamente y la tristeza la invadia, el sentimiento de ira, de rencor, de una bronca contra la nada que le generaba mas bronca aun, la exasperaba, un sentimiento de culpa, de no habier cuidado a su familia, al pequeño Nikko. Puso a calentar la pava para prepararse un mate y mientras esperaba fue a buscar un libro para distraerse de la vida. Empezo a hojearlo porque le era imposible leer una linea sin pensar en la tragedia, como siempre las palabras como disparadores terribles del pasado, siempre lo mismo, imposible de evitar. Kayla solia cerrar los libros y tirarlos lejos, cerrar su mente y alejar los pensamientos, frenar el proceso mental que simpre la llevaba a lo mismo. Intento concentrarse en los dibujos en blanco y negro que ocupaban dos paginas cad uno. Los fue pasando sin prestar atencion que era como preferia hacer las cosas, pero se tuvo que detener en una en particular, que a pesar de ser en balnco y negro como todas las otras, Kayla le sentia los colores fuertes pegandole fogosamente en la retina. No pudo seguir mirandolo y lo dejo en la mesada secandose las lagrimas que otra vez aparecian como brotes, apago la horanlla y sin tomar nada se fua a acostar a su cama. Tuvo un sueño en el que estaba encerrada en un caja y sentia un fuego acercarse y lloraba pero desde fuera, como si su llanto proviniese de las paredes y el techo. La desperto el sonido del telefono, pero ni bien fue a atenderlo la llamada se habia cortado. Nunca le gustaba quedarse dando vueltas en la cama despues de despertarse y sin saber la hora fue a la cocina algo confusa pues no habia dormido nada. Camino torpemente por el living y sintio el olor a madera quemada nuevamente. Era raro porque hacia mucho ya que con varios productos y de la manera adecuada lo habia eliminado casi por completo. Si embargo el olor que venia del atico bajaba por las pequeñas escaleras y aunque con el tiempo habia aprendido a desviar los pensamientos tan facil como pensar, cada vez que respiraba, que hacia el acto indispensable para vivir, el olor a madera quemada le entraba por la nariz irremediablemente clavandose en su cerebro. Abrio desesperada la boca para tomar bocanadas de aire y el gusto al recuerdo la agitaba la lengua golpeteandole en la garganta. Agarro inciencios para ponerlos por toda la casa, y los fue prendiendo donde podia, en hileras uno por uno hasta llegar a la escalera del atico donde vio el libro que habia dejado en la cocina, y ahi descubrio que el olor no era del atico sino que provenia del libro. Intento levantarlo y las tapas le quemaron las manos dejandole unas pequeñas ampollas en los dedos. OTra vez el llanto, el llanto cada vez que algo incontrolable pasaba, cada vez que recordaba, siempre el llanto imparable. Se sento en las escaleras abolida, con el peso del cuerpo y de todo apoyado en los peldaños de madera, el peso, la gravedad que le impedia volver a levantarse, que la llevaba a secarse el chorro de lagrimas de la cara, a golpear las paredes con rabia, a patear el libro ardiente. El libro cayo y se abrio en el dibujo que habia visto la noche anterior, pero anterior no, porque casi no habia dormido, porque todo era un dia largo, desde aquella noche hasta hoy habia sido el mismo dia, un eterno sentimiento estirandose a lo largo de las horas, de los segundos y eran tan solo segundos que la separaban de aquella noche, eran segundos los que la separaban del atico donde el pequeño Nikko, donde Behjer en el piso y la puerta con llave y ella tarde, y ella no pudo y ella de haber sabido, y Behjer vodka y habano, y Nikko gritos y las llamas y las maderas achicharrandose y seguro habra gritado mama, habra pedido por ayuda intentando abrir inutilmente la puerta, queriendo ser salvado y Behjer inconciente en el piso, ninguno de los tres nada que hacer, tan irremediable como irreversible. Kayla se sentia desmayar, el aroma a incienso no podia tapar el olor a quemado que inundaba todo, y Kayla resbalaba por los peldaños hasta terminar de frente al libro y a la imagen que entendio que tenia que mirar, que de una vez por todas tenia que mirar. El dibujo que ocupadaba dos paginas, en el centro exacto del libro, en ese blanco y negro que ella veia en colores nitidos, claros colores como los de su casa, como los de su ropa, como los de las escaleras, ese dibujo en donde habia una gran familia, dos niñas cruzadas de piernas tomadas de la mano de una mujer mayor, con un vestido amarillo y el pelo castaño atado atras. Estaban todos en lo que parecia ser un cuarto con mantas y una ventana cubierta con cortinas, una silla donde un hombre estaba sentado, un hombre con los ojos cubiertos con una venda, pero placidamente, como si la venda hubiera sido agregada sin que el se haya dado cuenta, como si fuera parte de si mismo, tal como lo eran los ojos detras. El dibujo no tenia una inscripcion debajo, y Kayla no la habia podido relacionar en forma alguna con el libro, que era una historia de amor, una edicion trucha a las que le ponen imagenes por poner, imagenes que al editor le parecieron, por un capricho incomprensible para Kayla que de a poco se enderezaba y empezaba a distrarse agradecida, pensando en la historia de cada uno de los que alli aparecian. En la pagina derecha la mujer que tejeria con sus hijas, aunque mas que madre parecia su abuela, asi que con mas seguridad tejer y la comida, mientras el hombre con sus amigos, el hombre con esa venda, signo de justicia tal vez, el hombre de la familia, con actitud despreocupada, primero el trabajo, primero el, primero la justicia. El dibojo parecia ser normal salvo porque en la pagina izquierda sobraba un espacio en el que no habia nada mas que mantas y en la esquina un chico arrodillado estirando su mano para agarrar la rodilla del padre, aunque arqueando bastante el brazo al punto de que parecia abrazar el vacio mas que querer tocar la pierna del padre, como si estuviese abrazando lo que no hay y el brazo cayese de casualidad con la punta de los dedos en esa rodilla. Kayla se quedo acariciando la imagen del pobre chico, tan solo y triste, alguien tenia que proteger al pobre chico que queria llegar a su padre y la venda no lo dejaba, primero el trabajo, primero el, tenia que cuidar al chico y el chico con el vacio bajo el brazo, el pequeño Nikko habra gritado mama, habra querido abrir la puerta pero estaba con llave, en la esquina izquierda, solitario, alejado de todo, habra gritado mama, mama, salvame, pero demasiado tarde, su culpa por no estar alli, el hombre con la venda tirado en el piso inconciente, las mantas donde estaban todos sentados, el viento que entraba por la ventana y las cortinas flamendo, las mantas flameando por el viento, avivandose, quemando las paredes de madera, habra gritado mama, y perdon pequeño Nikko abrazando el vacio, lo veia en donde quisiese, en las comidas, en las palabras, los disparadores del recuerdo, podia estar en todos los lados que quisiese, por eso no mas ir al cine, no mas las amigas, no mas ceramica, la charlas con los padres, no mas dormir, nomas estar tirada en las escaleras que daban al atico, que subian en siete peldaños hasta la puerta que latia por los golpes ahogados, habra gritado mama, abrazando el vacio y Kayla llorando y mirando la imagen del pequeño Nikko ahora en blanco y negro, ahora lo reconocia en el dibujo, ahora se daba cuenta que, mientras ella iba perdiendo los colores, mientras el olor a quemado iba desapareciendo, mientras el llanto caia como pedacitos de carbonilla, negandose, pero en el fondo aceptandolo, dejandose resbalar por las escaleras con un dejo de felicidad, tornandose blanco y negro, mezclandose con la pagina del libro, dejandose resblar en carbonilla para cuidar al chico que no abrazaria mas el vacio, a Nikko que seguro habria gritado mama, salvame mama.

martes, abril 05, 2005

El gordito simpaticon al volante
es un libro abierto con las paginas en blanco, el rabo entre los ojos, con la lona pegada en la frente
marchita & hay un grito en la boca en el globo en el balcon en la casa en la ciudad en el fondo de la mar.
En la sala se escucha la siguiente conversacion telefonica:-hola, quien se comio los huevos? vos te comiste los huevos. si. te los comiste vos, no lo nieges. yo?! YO
NO ME LOS COMI! a vos te parece que yo me los comi? eh? contestame. fuiste vos, lo se. no, los chicos siguen
aca, dicen que se van a quedar unos dias mas, hasta que no ordenen este chiquero creeme que... & si... pero
no me cambies de tema, fuiste vos no? el que te comiste los huevos... vamos! habia cinco huevos & ahora no
hay ninguno. porque yo SE que yo no fui, fuiste vos, te conozco, fuiste vos... fuiste, FUISTE VOS! deja de
negarlo porque ya es muy obvio. vos te comiste... vos, vos te comiste los huevos, vas a negarlo toda tu
vida, ah, bueno, TODA TU VIDA? no me hables mas, sabes, deja, hace como quieras, listo ya esta, listo, como
QUIERAS CHAU!.En la chimena hay un hombre atorado, alguien va con una escoba & empieza a empujarlo & cae mucho polvo que
ensucia todo, & en realidad, para eso era la escoba. Acomoda unos jarrones tira la gomera a la basura & reta
al niño malvado de bigotes, le dice que lo va a meter a un reformatorio a el & a sus amiguitos pero luego un
poco de obediencia & el pequeño monstruo deja unas monedas en la lata. El señor de bigotes -de otros bigotes
diferentes, mas limpios pero igualmente sucios- dice que ahora esta todo bien & que hay que ir a la escuela,
comer un rico plato de sopa & agarra tembloroso la sarten llena de aceite por el mango. Ya viene el mono con
navajas.
victicidio
mientras el pato dice cuac & uno que viene de bajar a toda velocidad por la baranda de la escalera dice auch
el reloj que hace tic tac marca la hora de comer seguida del inconfundible palmeo clap clap de la madre. LA
MUJER le quiere hacer notar que ella es la madre de la persona que llamo por el servicio pero ellos insisten
en hablarlo personalmente con la hija, a lo cual la madre les dice que hoy es su dia de Franco pero solo
tiene hojas blancas & unas cuantas flores de plastico verdes & naranjas para mostrarles. el torero patinador
menea su abanico a la gorda chiflada que va con las penas & las vacas sonajeras al lugar con la M grande.Magno Medrano & Patricia Agosto entre ipiranga & tiradentes entre sorzales & golondrinas entre cabañas &
cañoneras tocan el el ukelele & ella la marimba mientras se besan sin compromisos & con un futuro incierto a
no ser claro la lluvia la carabana & los gualichos. agarrala fuerte, alguien va a venir por ella, alguien va
a preguntar quien sos, alguien va a averiguar donde estuviste, con quien, pero no como ni por que, eso ya lo
saben, ya lo imaginan pero lo peor es que no importa de todos modos, te diran, te haran & no podras, querras
pero no podras, intentalo pero no, no, no, no. el ultimo cuac.

lunes, marzo 28, 2005

Bolivia silenciosa
Kaiser del norte tiene nuevo documento, balcones de lluvia piedras de lata &
la mujer vestida de campanita salta tin tin sobre las flores que luego pisa
con la suela de sus botines de golf & solo dios sabra, solo Margo sabra, solo
la lluvia del sur, los vientos pamperos, las maquinas de cambio, el pensador,
el mogolico del 4to, las avenidas de la ciudad, los guapos engominados, los
cuidacoches, las bañaderas, las puertas cancel, solo los dias, solo los tes
de las cinco de la tarde, solo no hay pulso. en el mesocomio suenan campanas
tan tan mezclando melodias de la novicia rebelde & el padrino entre miles y
miles de mariposas. un beso resbaladizo cae del techo a la mejilla &
calientan el horno a fuego medio para la comida del mediodia que se va y se
va y se va...
El gordito simpaticon al volante
es un libro abierto con las paginas en blanco, el rabo entre los ojos, con la lona pegada en la frente marchita & hay un grito en la boca en el balcon en la casa en la ciudad en el fondo de la mar. En la sala se escucha la siguiente conversacion telefonica:-quien se comio los huevos? vos te comiste los huevos. si. te los comiste
vos, no lo nieges. yo?! YO NO ME LOS COMI! a vos te parece que yo me los
comi? eh? contestame. fuiste vos, lo se. no, los chicos siguen aca, dicen que
se van a quedar unos dias mas, hasta que no ordenen este chiquero creeme
que... & si... pero no me cambies de tema, fuiste vos no? el que te comiste
los huevos... vamos! habia cinco huevos & ahora no hay ninguno. porque yo SE
que yo no fui, fuiste vos, te conozco, fuiste vos... fuiste, FUISTE VOS! deja
de negarlo porque ya es muy obvio. vos te comiste... vos, vos te comiste los
huevos, vas a negarlo toda tu vida, ah, bueno, TODA TU VIDA? no me hables
mas, sabes, deja, hace como quieras, listo ya esta, listo, como QUIERAS
CHAU!.En la chimena hay un hombre atorado, alguien va con una escoba & empieza a
empujar & cae mucho polvo que ensucia todo, porque en realidad, para eso era
la escoba. Acomoda unos jarrones tira la gomera a la basura & reta al niño malvado de bigotes, le dice que lo va a meter a un reformatorio a el & a sus amiguitos pero luego un poco de obediencia & el pequeño monstruo deja unas monedas en la lata. El señor de bigotes -de otros bigotes diferentes, mas limpios pero igualmente sucios- dice que ahora esta todo bien & que hay que ir a la escuela, comer un rico plato de sopa & agarra tembloroso la sarten llena de aceite por el mango. Ya viene el mono con navajas.

jueves, marzo 03, 2005

Construyendo una ciudad.

"Si estoy aca es porque alguien me habra mandado" Pero mientras tanto el Buen
Jurado sabe que no tiene tiempo para pensar si esta bien o esta mal, todo quedara
fuera de la pantalla, todo cuanto ellos decidan. Pensar en la pluma, pensar en la
risa, es todo mandado a hacer. Bella, bella, una catastrofe. Las puertas del teatro se abren & de los telones cuelgan pequeños monos con
fumigadores, generando contracciones & cortes de palabras. & queda todo en "que
se yo" & se resume & no se entiende nada. Es hora que se permita un glosario, un mapamundi donde poder poner las chinches de colores & que las flores vuelvan a
ser flores & las guerras, guerras. A esto hay que calcularle unos 10 minutos a fuego moderado agregando pizcas de azafran & Gulash.Una lisa & llana respuesta
de desesperanza se lanza sobre el precipicio en medio de la fiesta & ninguno de
los habitantes de la aldea aledaña se encarga en recojer el cuerpo.Por que?
porque solamente importa lo que uno cree que no es importante para el otro.Las bromas ya fueron hechas hasta que la guillotina es el collar de los bufones
remendados del doctor, entonces el piso vuela hasta el cielo & crea gran
confusion sobre por donde se tiene que caminar o a donde se tiene que llegar, ya no hay distancias, esta mas que claro. Ahora se ve el tema de arrancar, dejar marcas, agarrar el latigo por el mango y azotarse, ser azotado por una
mujer-esposa empecinada para poder distinguir aquellos considerados dignos & aquellos que no conocen tal palabra.Todos se juntaron a esperar. Todos
esperaron. Todos. Esperaron a juntarse entre ellos mismos. Despues, asi, sin mas,
se separaron. Se separaron a esperar. Telba dijo entonces: "Mi cama no es como el
pasto, la superficie sera verde, pero nadie me va a enterrar en mi cama"
Ahora toda la ciudad junta la basuraAunque no parezca todos se despidenTodos estan desfiguradosTodo hay que explicarloSe espera el manual para principiantesEl muñequito se destruye por si mismoTodo es bueno o malo & no hay siquiera puntos de vista.
Un gran bostezo & se piensa que no se va a poder salir de la cegueraSiempre se puede esquivar el tiro que salga por la culataEntonces Lunes no puede pasar informacionse pone a medir y a generar contratos para todosSon todos muy ordinarios y no se puede hablar
Se arma el Bufet & se ponen los platosla mesa de frios & los perros de cazaSe van a dar la cabeza contra la tablavan a agarrar la puerta & llevarsela a sus casasva a haber peleas & todo va a ser culpa del Demonio
Ahora se sabe & no se niegaSe niega como ultima esperanzase gana la esperanza & se pierde todose pierde todo para ganar la esperanzase necesita olvidar que fuimos para creer lo que seremosasi se construye la ciudad, con una tinta chinauna hoja de trebolpresupuesto de emergenciaun rio navegable& dejar todo como estabaolvidar lo que eray asi empezar a vivir.



Al pan, pancho y al vino, no vino.


Se abren las cajas & se corroboran las cosas que no se saben, se ingresan los
numeros en las planillas & todo cae para abajo haciendose pelota. No hay mal que
por bien no venga & no hay mal que dure cien años, solo hay esperanza & pobreza,
perros que dan vueltas & hormigas que se juran la muerte & hay sabor a fruta,
sabor a mandarina, sabor a caucho quemado, olvidado por el buen camionero que
nunca resfrego nada contra nadie & que se sabia la tabla del 8 de memoria, la mas
dificil, la que los holgazanes se dejaron en un puesto de panchos o un cabaret,
la pancarta mental que impulsa a todo hijo de candidato a procer a tirarse por la
ventana, por el caño de una pistola, por el drenaje de la casa, hasta humedecerse
las axilas & raparse la cabeza cubriendola con el sombrero del Yanero Solitario
que ahora pide plata & hace malabares en las esquinas. la excepcion es una
solucion de contingencia a un problema. hay quilombo todos los dias, & estas
cosas son ciclicas. No es un merito, es un punto a trabajar, tener flexibilidad,
Sacar todo afuera & dejar las plantas al sol.Soplar en el tubo de ensayo, aspirar
en el tubo de escape, todo queda claro, solamente las fechas deben corregirse &
habria que mover el sol unos veinte metros para que el arbol me de sombra.



El merengue de un dia.


El piso de almanaque se empezaba a ver viejo & las paredes se asemejaban a un
amanecer en Malasia. El polvo que corria por los pasillos de hule se pegaban a
las paredes creando formas comicas de perros petulantes, gatos postisos & payasos
altaneros. Hay una pestaña en la palma de la mano, & el telefono no suena. Algo
que lo saque por fin del cubito & radio, del mas alla. El no te quiere dar, no te
quiere convidar, el va a hablar a la vez & vestirse de rosa. Se insinuara con una
flor de lata carcomida & te dejara en la puerta del patio esperando bajo un ramo
de albhacas comrpadas a los chinos & puestas ahi intencionadamente. Un mar de
cerveza & un rio de vomito que desfila hamacado en el piso lleno de pelusas que
navegan & chocan con los pies de la bella Lucile que no puede mas que pedir dos
milagros & cinco treboles. Lo siguiente que se supo -es bien sabido- es que se
retiro de la mesa con menos plata de la que tenia.



Dos dias en uno o como evitar la caida frontal en los velorios

Entre acacios & espinillos, se necesita saber, en el margen de la investigacion,
como se realiza el simulacro de la muerte, por lo que el cuerpo se arrastra por
la mesa eliminando los lapices & banditas elasticas que hayan por ahi. "Un
gorila, un gorila!" hay un bosque & una flor, un cantero & una carta de despedida
firmada por Plastilina Clay. Pasa la ambulancia & las luces son verdes &
confunden al hombre con el nombre mas comun de todos."Un gorila, un gorila!" sale
el solcito anunciandose por la ventana celeste con dos personas pegadas a los
costados. Matilde entra con su perro fumando un cigarrillo haciendose la
distraida porque Kany-Kany esta defecando en la alfombra de mimbre & la gravedad
hacia como siempre con estas cosas echando todo para los cuatro puntos
cardinales, menos el norte, porque en el norte hay menos gaviotas & las gaviotas
detestan todo tipo de queja que no sea formal o civilizada, mientras de fondo se
escucha "Un gorila, un gorila!". Lo mas importante en este momento, estando
tirado entre una llanta oxidad & un toro gris, es saber quien es esa persona que
grita "Un gorila, un gorila!" pero en cambio recibo un anillo de bodas envuelto
en una servilleta de restaurante manchada con rouge.

jueves, septiembre 30, 2004

Cayó a la cama casi como acto de desmayo o muerte por asfixia. Pero era sueño y agotamiento bien mezclados y amalgamados como el aceite del agua y el aceite, donde el agua es la fresca vigilia y el aceite esa masa líquida y pesada de humedad viscosa que es el cansancio donde nada parecido al agua puede entrar en él y violarlo, apartarlo de su esencia, hacerlo olvidar que quiere olvidarse de todo por unas horas, dormir. Luego de la irrupción, los gritos agónicos y todo, que bien podrían haber sido empalmados o editados en perfecta exactitud con el rancho parecido al del abuelo de Hurrutia, pero más en la ciudad, donde él y Hurrutia -pero no era Hurrutia, era mas bien un compañero de trabajo que suponía ser Hurrutia, pero hace cuánto que no veía a Hurrutia que tal vez era él- andaban persiguiendo leones a los tiros con un rifle que disparaba pelotitas naranjas que volaban y Hurrutia, o quien sea, sacando un cuchillo de plástico blanco decía "que asadito" y todo era equivalente y paralelo y común hasta que el envase llamado cabeza se bate por el batidor llamado despertador, se abre la escotilla y el agua irrumpe ferozmente como animal al asecho y deja unas pequeñas partículas de aceite aun flotando como sin saber qué hacer. Con la inevitable sensación matutina de que nada es real, de que todo es una película y sobre todo de que estaba llegando tarde a trabajar -aunque más que una sensación era un hecho- Sixto zapatos desatados, corbata de martes, camisa a estirar, pelo en remojo, maletín pesado, se deslizó llave en mano a la puerta que cerrándose como puntapié lo mandó a la vereda. Estaba contra reloj, sabía que le esperaba el triatlón, que consistía en hacer diez cuadras a pié a paso veloz, luego hacer colectivo rezándole a la puntualidad y por último hacer cinco pisos en escalera de mármol empinada porque el ascensor de la empresa no andaba. El maletín estaba mas pesado que de costumbre por lo que se vio obligado por la gravedad a inclinar su cuerpo a la derecha -mano que lo sostenía- y estirar como planeando el brazo izquierdo para equilibrarse y así hizo volando la primer parte. Por fortuna llegó en sincro y se pudo sentar en un asiento a mitad del colectivo. Dos paradas después de la suya, un policía subió y Sixto sacó su pañuelo y se terminó de limpiar las pequeñas manchas de sangre que aun tenía en su mano con tranquilidad y ligereza. El viaje lo empezó silbando y terminando de arreglarse la corbata y la camisa, y apenas se relajó y se puso a distraer con la gente que pasaba o los locales de la calle, comenzó a sentir cierto ahogo y encierro, por lo que abrió la ventanilla y estirando el cuello sacó afuera la cabeza. En ese instante el aire fresco le hizo recordar el rancho del abuelo de Hurrutia, pero no al verdadero sino al del sueño, y empezó a reírse de Hurrutia que le decía "que asadito" y después le pasaba la cabeza del león que había cortado con el cuchillo de plástico y le seguía "no la pierdas que va para la pared del living". Ahí mismo Sixto golpeó un par de veces su maletín ante la mirada del policía que lo hizo detener, pero apenas se volvió a lo suyo Sixto le aplicó un par de golpes más. Terminando de peinarse, puso el maletín en su falda y se dispuso a abrirlo; tomó el cierre y empezó a tirar de a poco, escuchando cada ruido que largaba el cierre zipper, como si fuera un reloj marcando los segundos, tic, tic, tic, tic, tic, tic, tic, tic, tic, tic, tic, llegando al segundo trece donde ya se podía meter la mano y palpar un poco. Algo así como un mordisco o el sonido del timbre del colectivo, o primero uno y después el otro, o viceversa, lo hizo saltar disparado para bajarse, por su puesto mirando de reojo para que el policía no piense que quería escaparse o algo. Estaba por doblar la calle para ir a la empresa, pero antes se detuvo y le dio un par de golpes al maletín contra la pared de la casa de la esquina para que no haya más malos entendidos y pasar desapercibido. Siguió caminando y vio que en la puerta de la empresa estaban todos reunidos polemizando sobre algo y tomándose la cabeza. Su compañero lo vio a la distancia y lo saludó distraidamente por lo bajo, y antes de que el resto girara, Sixto salió corriendo a doblar la esquina ante la mirada estupefacta de su compañero. Sin poder prevenirlo chocó de frente a una señora que venía con una bolsa de manzanas que profirió un catálogo de maldiciones muy amplio, en su mayoría contra Sixto que la ayudaba a levantarse entre disculpas. La señora en medio de todo empezó a rezongar por las manzanas que estaban desparramadas por la vereda mientras la del kiosco que apoyaba a la señora se sumó a la trivia y su marido no tardó en llegar para asistir a la señora levantándola por los brazos y limpiándole la sangre que tenía en la barbilla, adornando la escena con frases hechas, palabras usadas y muestras de enojo con la juventud que anda a las apuradas. Sixto entre tanto agarraba su maletín disculpándose y la del kiosco le mostraba a su marido como la sangre de la barbilla de la señora había manchado toda la vereda casi. Pero no podía ser, era una sangre mas espesa, la señora tenía apenas un raspón y del maletín de Sixto chorreaba la sangre casi cuajada. "Es de la carnicería" dijo Sixto misterioso mientras todos lo miraban desde su posición, sin moverse, salvo por los ojos que lo siguieron hasta que desapareció en la esquina. Allí abrió el maletín y la vio. Un olor horrible salía de esa cabeza bañada en sangre, tan bañada en sangre que ni siquiera podía ver si era un hombre o una mujer. Se arremangó la camisa y metió sus manos para sacarla un poco, sumergiéndolas la tomó de la nuca y la empezó a levantar de a poco intentando sacarle algo de sangre con los pulgares. Pero el olor y el horror le impedían seguir viendo. Metió la cabeza, cerró el maletín y lo metió en un tacho de basura. Se limpio las manos con el agua que se acumulaba en la vereda, se abrochó las mangas y volvió al trabajo. Afuera ya no había nadie y la ambulancia se estaba yendo. Sixto, cubierto con una bolsa negra, sentía por un lado su cuerpo tendido y por el otro el olor a basura.